
La felicidad se me escurre del pecho, resplandece en mis ojos, y recorta tu silueta en el suelo de nuestro universo. Hoy soy feliz, ayer también lo fui y mañana lo seré de nuevo, seré feliz mientas estés pisando esta tierra, la que yo también piso, la misma que abandonaremos juntos dejando nuestros vestigios en ella. Vivo en un sueño que se me ha convertido en realidad, desde que apareciste y tocaste a la puerta de mi vida, y la iluminaste con tu sonrisa y tus ojos de chocolate. Gracias por hacerme chocolate la vida, tan dulce y calida a la vez.
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